En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a londres para gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda un buen puñado de cacahuates (manÃ) sin cáscara…
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- DÃgame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrÃan
también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo
chupamos el chocolate que los recubre!



Windar95
Mayo 22, 2011 en 9:16 pm
Guacale!