Un hombre en su lecho de muerte reunió a su abogado, su doctor y el sacerdote de su parroquia y les entregó a cada uno un sobre con $25,000 en efectivo. A cada uno le hizo prometer que tras su muerte pondrían los tres sobres en su ataud, ya que quería tener suficiente dinero en la otra vida. Una semana más tarde el hombre murió. En el velorio, el abogado, el doctor y el cura depositaron un sobre en el ataud y se despidieron de su amigo…
Chistes
Tres locos escapan del manicomio y corren como alma que lleva el diablo, duran horas y horas corriendo, hasta que agotados se sientan en la acera a descansar. Una persona pasa por el lugar y al verlos tan cansados les pregunta…
Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.
¿Me puede decir cómo se llama?
Pues, es que no me acuerdo.
A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?
- No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.
San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano…
Este era un borracho que llega con su esposa y toca la puerta
y dice: Vieja ábreme.
Pero no le abre y dice:
Ándale traigo las flores más hermosas para la mujer más bella del mundo.
Entonces la señora quita todos los seguros y candados y abre pero se da cuenta de que no trae las flores y le dice la señora:
¿Y las flores?
Y el borracho responde:
¿Y la mujer más bella donde esta?
El párroco se estaba retirando después de 25 años a cargo de la parroquia y los feligreses decidieron ofrecer una cena de despedida en su honor.
Se escogió a un destacado político local, miembro de la parroquia, para dar un pequeño discurso durante la cena. Pero se retrasó y el sacerdote decidió entonces decir unas breves palabras mientras esperaban al político.
“Obtuve mi primera impresión sobre esta parroquia en la primera confesión que debí escuchar. Pensé que había sido destinado a un lugar terrible. La primera persona que entró a mi confesionario me dijo que había robado un televisor y que, al ser detenido por la policía, casi había matado al oficial. Había robado dinero a sus padres, sustraído mercancía de su sitio de trabajo, había tenido un romance con la esposa de su jefe y tomaba estupefacientes. Yo estaba anonadado…
Pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que la gente de esta parroquia no era nada así y que ciertamente había venido a una comunidad llena de gente buena y amable…”.
Justo cuando el sacerdote terminaba sus palabras, el político entró al salón, disculpándose por la tardanza. Inmediatamente comenzó su presentación y el discurso en honor del párroco saliente.“Nunca olvidaré el primer día que el Padre llegó a nuestra parroquia”, dijo el político.
“De hecho, tuve el honor de ser el primero en confesarme con él”
Era un papá tacaño, cada cinco de enero tiraba tres tiros hacia arriba. Cuando los hijos le preguntaban.
Papá, ¿Y qué fue eso?
Le respondía:
Los tres reyes magos que se suicidaron.










