Llega un señor corriendo a su casa y le grita a su mujer:
“¡Mi vida! ¡Apúrate… haz las maletas… me acabo de ganar la loterÃa!
Y ella le pregunta: “Pero, ¿empaco para playa o para las montañas?”
“¡Eso no importa, me da igual… con tal de que te largues!”
Chistes

Un médico alemán comenta:
“En Alemania le sacamos parte del cerebro a una persona, lo ponemos en otra, y en cuatro semanas ya está buscando trabajo.”
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El hombre despertó aquella mañana con una tremenda cruda. La noche anterior se habÃa pegado una parranda fuera de casa… bebió como un loco, ni siquiera se acordaba como habÃa regresado a su casa.
Preso de un dolor de cabeza lacerante, dolidos todos los músculos del cuerpo, la garganta más reseca que lengua de loro; en la boca un sabor a cobre y vinagre. TenÃa miedo aún de abrir los ojos pues lo esperaba, de seguro, su vieja muy enojada… Leer todo el post…

Estan jugando al futbol el equipo de los Elefantes contra el equipo de los Gusanos. A diez minutos del final van ganando los elefantes por 50-0. De repente anuncian un cambio por el equipo de los gusanos y sale el cienpiés.
Cuando quedan cinco minutos para el final el cienpiés mete un gol tras otro y al final del partido quedan 50-75. El capitán de los elefantes se le acerca al de los gusanos y le dice:
“¡Qué portento de jugador! ¿Por que no lo habÃas sacado antes?”
“Es que estaba terminando de atarse los zapatos.”

Cuatro madres están hablando de sus hijos sacerdotes. La primera dice:
“Mi hijo es Monseñor, y cuando entra en una sala la gente se pone de pie y le saluda diciendo: Buenos dÃas, Monseñor.”
La segunda no puede ser menos, y dice:
“Mi hijo es obispo, y cuando entra en una sala la gente se pone de pie y le saluda diciendo: Buenos dÃas, Excelencia.”
La tercera dice:
“Mi hijo es cardenal, y cuando entra en una sala la gente se pone de pie y lo saluda diciendo Buenos dÃas, Eminencia.”
Pero el hijo de la cuarta madre es un cura común y corriente, asà que va esta tipa y dice:
“Mi hijo mide 2 metros 20 y pesa 215 kilos, asà que cuando entra en una sala la gente dice: Oh, Dios mÃo.”
Doña Julia era una señora muy rica. Un dÃa murió y al leer su testamento encuentran que habÃa dejado 600 mil dólares con instrucciones a su fiel sirviente don Manuel para que destinara 300 mil de ese capital al cuidado del gato y los otros 300 mil para los funerales del animal a todo lujo, con misa cantada por 3 sacerdotes, mausoleo en el cementerio, etc.
Don Manuel cuidó a Teodoro hasta que el gato murió seis meses después. El hombre, deseoso de cumplir la voluntad de su finada patrona va a la iglesia vecina y habla con el padre Juan… Leer todo el post…


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